Hoy no hablaré sobre algún tema de debate, no quiero posicionar mi opinión de actualidad. No ahora. He decidido contarles un poco de mí. Soy una persona de pasiones, que ama profundamente todo lo que hace, pero hay algo en el mundo, sobre todas las cosas, que me mueve y me motiva a hacer algo. ¿Es una historia de amor? Sí, pero no de las típicas.
Según la teoría de
Peirce, el Ground es el aspecto determinado en el que cierto objeto puede
comprenderse y transmitirse. Es ese algo que te hace hablar de él y que te
inspira a llevar a cabo todo el proceso de significación. Para ello se necesita
la acción del interpretante final, el cual recibirá el efecto del ground de
forma individual y en ocasiones subjetiva. En este trabajo, el ground es la
guitarra, y el interpretante seré yo. Puede que para mí la guitarra inspire
ciertas cosas, pero para la sociedad en general puede inspirar un aspecto
genérico, así que trataré de demostrar por qué puedo considerar la guitarra
como mi punto de inspiración, como ese algo que me lleva a hablar de él.
Desde muy pequeña he estado involucrada en
la música, soy multinstrumentista. Sin embargo, la guitarra llegó a mí a los 15
años, pues jamás me había interesado. Inició siendo una relación terrible, yo
la odiaba, la veía sin sentido y prefería mil veces tocar cualquier otro
instrumento. Pero un maestro que tuve durante mucho tiempo intentó acercarla a
mí, decía que si amaba tanto cantar, la guitarra sería mi gran compañía. Poco a
poco empezaron los ejercicios, con el tiempo mejoré, y pude entenderla, pude
hablar con ella y descifrar su función. Encontré un ground en ella y con el
tiempo nos volvimos mejores amigas, pero para que la relación haya funcionado
se necesitaron horas de prácticas.
La guitarra es un instrumento que parece
muy común, pero realmente es como un ser vivo,
es todo un universo, es una chica que puede ser tan ruda o tan tierna
dependiendo del trato que se le dé. Está compuesta por un diapasón, es decir el
brazo largo del instrumento, y éste a su vez se divide en cuadrantes llamados
trastes, los cuales simbolizan medios tonos en la escala musical. Son seis
cuerdas, cada una con su nota: E, B, G, A, D y E, atadas a un puente arriba del diapasón y uno
en la parte de abajo del cuerpo del instrumento. Si la guitarra es eléctrica
tiene micrófonos en la parte frontal del cuerpo, por los que el sonido pasa, y
si es acústica, resuena por una abertura redonda llamada boca que se encuentra
en el mismo sitio. La materia sensible está dividida en tres; la táctil que son
las cuerdas y el cuerpo que quien la toca las siente, la auditiva, es decir lo
que ella emite ya sea a través de los micrófonos o de su boca, y finalmente la
visual, la cual aplica para quien ve al guitarrista tocando el instrumento.
Al tocar la guitarra siento que estoy en
una compenetración con otro ser vivo, es una unión de fuerzas y almas. Yo toco,
ella suena, ambas actuamos en un minuto. Mi guitarra acústica se llama Hendrix,
por el famoso guitarrista Jimi Hendrix, un zurdo que tocaba con encordado de
diestros. En ocasiones me han dicho que la cambie, que compre otra pues esta
tiene algunos golpes que evidencian sus años útiles, pero para mí su sonido ha
mejorado con el tiempo y mi aprecio por ella ha crecido. Hendrix es tierna,
sirve para arpegiar, es mi compañía de canto. Es como si las dos cantáramos y
afináramos juntas especialmente para las baladas y el blues. Es gordita pero
liviana, rubia, sus cuerdas son suaves pero requieren que quien la toque tenga
cierta fuerza en los dedos y en los brazos.
La guitarra eléctrica se llama Epi, por
su marca Epiphone. Es una chica un
poco más ruda; le gusta ser el centro de atención. Casi no cantamos juntas,
ella sola lo hace mejor, pero yo estoy ahí rasgando rápidamente sus cuerdas.
Ama los solos de Slash, principalmente el de Sweet Child O’ Mine. Prefiere el
Rock, el metal y el Jazz, aunque puede con cualquier ritmo. Es morena, alta y
delgada, aunque muy pesada, sus cuerdas son ásperas, tienden a sacar callos en
los dedos y no acepta errores; los delata al instante.
Ambas son como mis mejores amigas; siempre
están en mis mejores o peores momentos, sin juzgar. Se dejan afinar y se quejan
cuando alguien más intenta acariciarlas pero resultan rasguñándolas. En
ocasiones parecen opuestas, pero hay algo que siempre tendrán en común: Las dos
adoran componer e improvisar. Mucha gente suele imaginar que el guitarrista que
improvisa es excelente; yo creo que no, improvisar en sí es muy fácil pues
existen mapas que atravesar dependiendo de la tónica en la que nos encontremos.
Es una especie de ruta por la cual podrás moverte sobre el diapasón de la
guitarra. Lo difícil no es improvisar, sino hacer que esa improvisación genere
sentimientos en el público: que haga que el espectador reconozca su ground en
medio de una pieza musical.
Amo la guitarra, creo que tiene una
función maravillosa y es la de ser acompañante en la música, ser protagonista y
secundaria a la vez, ser el apoyo principal de la voz y la aliada de cualquier
otro instrumento con el que se le mezcle. Sirve para todo tipo de música, suele
ser muy versátil. No es algo que hagan todos los instrumentos. Mezcla
diferentes cualidades sensibles: sonora, visual, táctil e incluso olora. Emite
sonidos: notas, es visible: tiene colores llamativos y cualquiera podría
reconocerla, es táctil: para que suene debo tocarla, además sé cómo se sienten
sus cuerdas, y es olora: sus cuerdas huelen diferente dependiendo del tipo de
material del que estén hechas y la corteza de la guitarra suele tener el olor
de la silicona que se utiliza para limpiarla.
Epi fue el fruto de vacaciones de trabajo
ahorrando para darme el gusto de tener esa guitarra que tanto quería. Es una
Less Paul, así que tiene 4 micrófonos que la hacen ser extremadamente potente.
Nuestro trabajo juntas ha sido de mucho tiempo, ensayábamos dos horas al día,
los siete días a la semana. Sin embargo, un día comencé a fallar, me dolía
mucho la mano y la muñeca izquierda. El médico me dijo que la dejara un tiempo;
que muchos guitarristas famosos habían tenido que abandonar o reemplazar su
instrumento porque el túnel carpiano era un problema muy grave en las
articulaciones. Me pintaron toda una tragedia. Pero lo que realmente sucedió fue
que había dejado de hacer calentamientos y efectivamente vi las consecuencias.
Pero no tenía ningún problema desarrollado como para abandonar así de fácil
aquel instrumento que podía hacerme tan feliz.
Sin embargo eso me hizo tomar conciencia
de qué era lo que realmente quería con la guitarra. Junto a mis hermanos
tenemos una banda, todos somos músicos, mi universo sígnico se había
transformado notas y figuras musicales. Olía, comía, veía y vivía para eso,
pero ¿hasta dónde llegaría el sueño de ser la próxima Jennifer Batten? Me dí
cuenta de que la guitarra estaría allí para mí, así eligiera la carrera que
eligiera, así me refutaran que no servía para nada útil. Finalmente decidí irme
por una carrera que poco tenía en cuenta a la música, pero eso no me ha
impedido seguir unida a mis dos chicas.
La
guitarra es inspiradora, es liberadora. Cuando vemos a famosos rockeros
haciendo raros movimientos al tocarla, no es porque les guste llamar la
atención (no siempre), sino porque es como si su alma se incorporara en el
cuerpo del guitarrista y liberara además del sonido, mucha energía física,
mucha emoción. Por mi parte, soy versátil en las interpretaciones, pero
definitivamente prefiero el Rock. Siento que es uno de los mejores géneros para
expresar tantas emociones al tiempo, para liberar tanta energía y sobre todo
para sentirme poderosa con Epi.
En ocasiones me han preguntado ¿Qué es más
difícil, la guitarra eléctrica o la acústica? Yo suelo decir que ambas tienen
sus propias dificultades, pero detesto cuando dicen que con efectos de pedales,
la guitarra eléctrica puede ocultar sus errores. Es completamente falso, los
efectos simplemente le dan un aire diferente a la canción que se esté
interpretando, pero las notas musicales siguen allí, sigue existiendo una
armonía musical y unas leyes qué respetar. Así que si cometes un error, tengas
el efecto que tengas, igual sonará disonante.
Pero no todo es perfecto en nuestra
relación, pues considero que hay algo que no me gusta mucho de este
instrumento: Leer su partitura, y no porque no me gusten las partituras, por el
contrario, me encantan, sino porque es uno de los pocos instrumentos que
considero que al leer su partitura se vuelve tedioso. En el piano la lectura
del pentagrama es cuestión de concentración, pero es sencillo hacerlo con
fluidez, porque las notas en el piano se encuentran en orden, mientras que en
la guitarra todo tiene un orden extremadamente extraño. Es muy caprichosa, las
cuerdas no tienen continuidad en relación con las otras, sólo consigo mismas.
No es un tema sencillo, aunque resulte fascinante. Por ello prefiero sacar las
canciones a oído o con tablatura, pero cuando toca con partitura temo decir que
suelo demorarme un poco más, aunque con esfuerzo lo logro. Sus cuerdas me
atrapan y me dejo llevar, olvido el espacio, y el tiempo, me sumerjo en ella.
Verdaderamente la música refresca el alma
de quien la escucha y a su vez, de quien la interpreta. Por ello junto a Epi y
Hendrix me siento eterna y renovada, siento que puedo expresar lo que sea y
liberar lo que necesito. Siento que puedo ser feliz con cualquier estado de
ánimo, y puedo transmitir diferentes sensaciones a quien por casualidad nos
escuche. Ellas me hacen pensar que no necesito a nadie, ni nada más cuando están
a mi lado, porque siempre estará para mí, para que compartamos un momento de
nuestro espacio e historia.
Cuando alguna de las guitarras se posiciona
en mi pierna derecha, e invita a mi brazo izquierdo a rodear su cuello y al
derecho a acariciar su barriga, no hay poder en el mundo que nos diga que no
podemos expresarnos (aunque mi mamá siempre quiera dormir y me pida silencio)
siempre habrá manera de tocar, porque también existen las canciones de arrullo.
Siempre habrá un pequeño instante para estar juntas, sea hoy o en muchos años.
Eso es lo increíble de la música y sus instrumentos; son atemporales. Siempre existirá
un pedacito de tiempo para nuestra unión, porque nos entendemos y nos
complementamos bien; esto es lo que yo defino como verdadero amor.
Le voy a contar a tu pareja de tu relación con la guitarra u.u jaja
ResponderBorrarMe encanta lo que escribes Anny, nunca dejes de hacerlo :D
Jajajaja shh que es secreta
BorrarGracias Dani❤❤
Que bonita expresión de la relación entre tus guitarras y tu. Me ha encantado. Un beso gigante, sigue así.
ResponderBorrarHola Ana, porque no quiere seguir escribiendo?
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